martes

si te dijera
que veo el amanecer en tus ojos
quizá los cerrarías

si te dijera
que tu voz es una melodía
quizá ya no hablarías mas

por eso mejor
no digo nada
y te miro y escucho
como sólo se mira y se escucha al mar

por eso te miro
como quien mira la luna
en silencio
para no despertar estrellas
ni nubes ni fantasmas

por eso te escucho
como sólo el ciego sabe escuchar
en completa obscuridad
para no perder detalle de la armonía
de la luz y la sombra
y todo lo terso de tu voz

por eso mejor
no digo nada
y me quedo así
mirándote y escuchándote

y diciendo tantas cosas
que sólo el silencio sabe decir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Teniendo en cuenta que este es mi segundo mensaje, y que no resulta muy habitual tantas letras por parte de una desconocida, paso por la venguenza (que a su vez se me pasará) de expresar una vez más mi identificación con tus escritos, y sobre agradecerte porque leerte ha sido un placer (que de seguro repetiré, espero)